domingo, 25 de mayo de 2025

TANIZAKI JUNICHIRO // EL CLUB DE LOS GOURMETS



El arte de tapa, amor a primera vista, luego el título tan atractivo como la ilustración, y el que sea el autor un japonés del cual conocía su existencia por leer algunas páginas de su obra “Hay quien prefiere las ortigas”, fueron los ingredientes perfectos para que me hiciera de este plato exquisito, quiero decir, de este libro...

Las ilustraciones de Yoko Nakajima son exquisitas, así como la prosa del tokiota nacido en 1886.

    Un club integrado por cinco excéntricos miembros que se dedican en su tiempo de ocio, que es bastante, al arte la cocina. Arte que ellos consideran que eclipsa y se halla por encima de todas las artes.

    Por las tardes juegan cartas y todo lo ganado lo colocan en un pozo común para la cena en alguna de las cinco casas, aunque la que predomina es la mansión del conde G, el más joven, más adinerado y presidente del club.



    Los cinco comparten la obesidad y enfermedades consecuentes de la misma, emanan grasa por sus poros. Glotones de enormes panzas.

    Además de sus casas y terrazas, ya conocen todos los restaurantes de Tokio y no hallan nuevos lugares para comer. A uno le apetece sopa de caparazón de tortuga y todos salen desesperados a recorrer el país en la búsqueda de la mejor. Así todos los días, y al cabo de un tiempo comienzan a sentirse desahuciados por la falta de nuevas y llamativas comidas. Nada los colma. La gula es dueña de sus actos, sus cuerpos y sus mentes. Proponen premiar a quien cocine un nuevo y sorprendente plato. Tienen que hallar una gastronomía sinfónica, una orquesta culinaria de alimentos. El conde G. comienza a experimentar pesadillas con platos extraños y amanece con eructos por sus tormentos nocturnos. Tras la búsqueda real de esa gastronomía sinfónica el conde G sale a recorrer las calles oscuras de la ciudad, por callejones perdidos con olores a diversas comidas.



Aquí debemos hacer un alto en la historia porque el autor parece haber bebido un cuenco de sopa de caparazón de metáforas y se le sale por los poros en este momento, porque hasta ahora no hay una sola en todo el texto y aquí hay cinco metáforas seguidas como por necesidad imperiosa de eructarlas. Algo extraño que llama mucho la atención porque luego, en lo que sigue hallarán un par más por allí perdidas y nada poéticas como las que eructa en dos paginas seguidas aquí en este tramo la narración. 

Comentario al margen, entonces, sigamos con la historia…o mejor sigan ustedes, porque vamos a redondear con un par de llamativos hechos que nos darán la idea de lo que sigue.

El conde G, en su búsqueda nocturna por callejones oscuros, oye la música de un violín chino de dos cuerdas y va hasta la casa de donde no solamente sale la melodía sino también los aromas más exquisitos que jamás olisqueó. Aquí se da entonces aquello de la gastronomía musical. Los hechos que siguen son de una imaginación asombrosa y de una descripción de platos, situaciones y sensaciones únicas.



Más adelante el autor recurrirá al recurso de dirigirse directamente al lector, nombrándolo y observándole sobre lo que sucede al conde G en un fumadero de opio en esa casa del otro posible club de gourmets pero de comida china.

Mas adelante se podrá disfrutar de lo que podemos llamar un elogio del eructo, en una breve intervención, pero efusiva, de G.

Será el conde G quien desarrolle, a raíz del encuentro de ese lugar de comida china, nuevos y extraños, extrañísimos platos de comida.

Uno de los platos les hará recordar seguramente una icónica película del escritor y director británico Peter Greenaway

 

¿A dónde llevara esa gula incontenible, ese deseo de nuevas excentricidades gastronómicas, esa necesidad de nuevos sabores en las lenguas exigentes del club de los gourmets? Quien sabe. La locura o la muerte.

 

Desde el Bohío

Marcelo Cafiso

Año 2025

viernes, 25 de abril de 2025

ENGEL MARIAN / OSO /
































"Todos estamos leyéndola, nos tiene a todos atrapados, es impresionante”. De ese tenor fueron las expresiones de un grupo de jóvenes en una franja etaria entre 18 y 30 años que se encontraron con ese título al trabajar en un lugar de venta de libros. El descubrir los por qué y la permanente curiosidad por los libros me llevo a leerlo
.

 


 Claro que al leer la contratapa ya podemos despuntar las primeras posibles respuestas a lo del entusiasmo grupal y las edades de esos lectores ya que dice: novela obscena y transgresora. Agrega que es extraña, hermosa y significativa, así como adorada por un trío de reconocidos escritores. Voy a confesar que no comprendí mucho -luego de leerla- el gancho de una auténtica parábola de la vuelta a la naturaleza. Quienes escriben las contratapas deberían firmarlas.

Vamos a darle crédito como otro de los atractivos para que la lean quienes trabajan en el mundo del libro a que la referencia del personaje principal, - ¿será la joven Lou o el oso? – es que trabaja como bibliotecaria y abandona ese puesto en la ciudad para realizar un inventario de libros en una vieja casa -en una isla perdida en Canadá-, que tiene por habitante, en un galpón contiguo, a un oso viejo.

Una narración pausada y detallista, con una delicadeza atractiva y atrapante que inevitablemente se estrella contra la pared a mitad de camino. Va dejando sembrado en el surco la semilla del misterio y las revelaciones, a medias, de sus mambos personales. La soledad, su aburrida vida en la ciudad, la necesidad de piel y el sexo con su jefe, su vida de bibliotecaria, y otra vez la soledad y un sin horizonte. Y en ese sin horizonte, ir a un viaje a una isla a hacer su trabajo, un inventario de libros en una casona vieja y misteriosa de un igual misterioso coronel muerto, es una salida atractiva que no puede desechar. El agregado excéntrico: el oso con el que convivían en la casa. Los textos hallados entre los libros, las notas, los libros, todo con referencias a los osos. Su acercamiento al oso viejo, el ir a defecar junto a él para que huela su excremento y así la sienta más cercana, ¿más animal? y mejor no entremos en más detalles.

Aquellos lectores que deseen conocer los relatos profundos del agobio por la soledad de una persona vacía que encuentra el relleno hurgando entre los pelos en la búsqueda de los huevos ocultos del oso viejo, y que se desnuda junto a él -que siempre está desnudo, claro- para experimentar la zoosexualidad, pueden adentrarse en este texto.

No faltará algún que otro arañazo de las garras del oso en la espalda de la bibliotecaria y en el buen gusto de los buenos lectores.

Lo que si no hallarán aquí es la auténtica parábola de la vuelta a la naturaleza.

 

Desde El Bohío

Marcelo Cafiso

Año 2025

 

martes, 25 de febrero de 2025

ZAMBRA ALEJANDRO // BONSAI

 




















Zambra es una de las revelaciones contemporáneas más interesantes de la literatura latinoamericana, y particularmente chilena.

Escrita hace casi 20 años atrás, llegó a mis manos por ese interés de conocer mejor a los nuestros, más allá de noticias y artículos leídos de él.

Me agradó el título.


    Comienza revelando el final, lo cual es asombroso y llamativo en una novela, porque a veces esperamos llegar a las últimas páginas para ese revelador final, ese sacudón de las ramas de la trama, ese algo que nos estremezca y nos deje pensando, o tal vez nos decepcione y nos sepulte en la desilusión siempre triste de nuestros despojados anhelos. Nada de eso pasará aquí. Porque el final ya lo conocemos al leer el primer párrafo que concluye con una frase que me trasladó inmediatamente a Ezequiel Martínez Estrada, ese gran pensador, escritor y poeta argentino, olvidado y ocultado por miopes razones de la historia argentina. El autor cierra ese párrafo primero con la frase “El resto es literatura”. No sé si Zambra lo ha leído y tomado de él, lo cual es lo de menos, pero Don Ezequiel M. Estrada lo usó en un brillante trabajo sobre José Martí dándole el mismo sentido que el autor en Bonsái. Nunca mejor condensado lo que se hace en un buen libro, en una buena literatura y esta sobradamente lo es.

    Dos jóvenes chilenos, Julio y Emilia, el conocerse y sus primeros encuentros sexuales y literarios o bien podríamos decir, sexoliterarios de combinación perfecta donde no todo es carne, porque nunca es solamente carne, siempre hay un algo más…

Luego los entremeses de las relaciones humanas, la sinceridad, la mentira, la omisión y los encuentros y desencuentros entre marihuana y sábanas con libros y sudores.

Será un breve relato de Macedonio Fernández, la lectura diferente, el antes y el después. Y el final será Proust y la búsqueda del tiempo perdido.

La vida y sus caminos que al final terminan conectándonos y desconectándonos en este breve tiempo de existencia. Las diferentes personalidades, los deseos y las posibilidades de lograr o no aquello que soñamos. En definitiva, la vida con sus laberintos más inesperados.

    Contar algo más aquí sería hacer lo que hizo el autor en aquel primer párrafo pero apuñalando la mejor parte de la novela que no es el final sino la propia trama tan poéticamente narrada.

Utiliza un recurso que le da originalidad al ir y venir, afirmar y negar, con salidas ocurrentes y sorpresivas.

El ser humano, el amor, la muerte y la desazón ante la misma. La búsqueda de la felicidad y el fracaso ante el no hallazgo.

Un texto, ágil, atrapante, con un muy buen ritmo, dinámico, sencillo, gracioso debido a sus pinceladas de humor, inteligente, con personajes inolvidables, con amor, con dolor, con sufrimiento, con literatura, con poesía, un texto para comenzar a leer este gran autor y para disfrutar de la buena literatura latinoamericana.

 

 

 

Desde el Bohío

Marcelo Cafiso

Año 2025


sábado, 25 de enero de 2025

BERGARECHE JACOBO / LAS DESPEDIDAS /

 

Bergareche Jacobo

Las despedidas



 

 

 

 

 

Llegué a él por pura curiosidad de conocer a un nuevo autor de literatura europea sobre el cual leí algunas buenas referencias de su novela anterior.

  

    Lectura rápida, se hizo llevadera, salvo la parte central de la novela y algunos largos párrafos donde el personaje principal se pasa imaginando lo que irá a suceder luego de tal cosa, y lo que dirán y lo que pensarán y lo que el responderá a las preguntas que le harán. Un tanto excesivo ese recurso que muestra claramente una de las características de -Diego- clásico hombre de clase media acomodada, con la vida resuelta económicamente, una familia tipo con hijos y un pasado atormentado debido al trauma de una muerte cercana.

La estable vida que lleva Diego se ve interrumpida por el casual encuentro con una mujer de quien no sabe el nombre pero a quien recuerda por las marcas imborrables en su existencia al haber compartido un encuentro de "infidelidad redentora" para el estado anímico en que se hallaba hace veinte años atrás.

Ese casual encuentro se transformará en la imperiosa necesidad de encontrarla nuevamente, igual que las respuestas a un pasado marcado por esa mujer hoy tan diferente al ayer, ya que el primer párrafo del libro es la descripción despectiva de la imagen física que acaba de divisar a la distancia.

Quien quiera leer la vida de un hombre acomodado, con un ayer traumado por una pérdida cercana y por una infidelidad que lo ayudará con ese estado emocional; y que marcará para siempre en las decisiones que deba tomar en su vida al volver a cruzarse a esa mujer misteriosa y especial para él, puede adentrarse en este texto muy de España. 

El resto de la historia queda para que lo descubran los lectores que quieran invertir el tiempo en esta novela que no nos deja demasiado.

 

Desde el Bohío

Marcelo Cafiso

Año 2025